miércoles, 14 de agosto de 2019

14-08-2019. Gyeongju. Tumbas y mucho más.

No he madrugado mucho y he tomado el tren, que con transbordo en Daegu, me ha llevado hasta Gyeongju, capital del antiguo Reino de Silla, uno de los tres que conformaron la actual Corea. 

Este segundo tren no era tan bueno, diésel y algo ruidoso aunque bastante cómodo. 

Esto de ponerse el rulo ahí es bastante habitual. Era mi vecina de asiento mientras dormía. Luego se lo ha quitado!! 

He llegado a la ciudad, de unos 280.000 habitantes sobre las 12,30. Aquí hay más movimiento y más visitantes, aunque los occidentales somos caros de ver.


Tras dejar las cosas en el hotel me he ido a ver las primeras  tumbas por lo que es famosa esta ciudad y su provincia, al menos en Corea!!. En cualquier caso es el área del país con mayor patrimonio artístico aunque Corea no tenga un pasado tan brillante como sus países vecinos. De hecho estas tumbas empezaron a excavarse en 1921, no hace aún ni un siglo.

Hay cientos de ellas construidas entre los siglos VI y VII

Las tumbas recuerdan las colinas Chocolate Hills de la isla de Bohol en Filipinas aunque no tengan nada que ver en su origen o su tamaño. Las de Bohol son creaciones de la naturaleza y obviamente mucho mayores, pero es imposible que la forma no te las recuerde. 

El paisaje que conforman es realmente bonito y muchas chicas o parejas lo utilizan para hacerse fotos. 

Lo cierto es que esta gente necesitaba más espacio para los muertos que para los vivos. 

La tumba de Cheonmachong se excavó como prueba para acometer excavaciones mayores porque no era muy grande. Al final encontraron más de 1.000 objetos en su interior. De momias no he visto ni leído nada, así que imagino que después de 14 siglos y sin más protección que piedras y arcilla quizás no ha quedado gran cosa de los cuerpos. El budismo no llegó a este reino hasta el siglo VIII que es cuando hay constancia de la primera cremación de un difunto en el país. 

Entrada creada para la exposición. Las tumbas luego eran cubiertas de piedras, arcilla para la humedad y tierra. 

Esto era una tumba o una réplica, no lo tengo claro. 

Puedes pasear el tiempo que quieras, la zona es enorme.

Hay varias dobles, no se si unidas antes o después de su construcción. 

Advertencia, si escalas las tumbas 2 años de cárcel  y/o multazo. 

Hay algunas pequeñas capillas alrededor, pero ninguna destacable. 

Las calles quedan vacías de gente con la lluvia. 

El día ha salido nublado lo que ha permitido pasear con una temperatura más agradable y sin tener que preocuparse del sol.  No ha llovido hasta las 8 de la tarde, durante el día apenas algún calabobos.

No es lo habitual que crezcan árboles en los montículos, pero alguno hay. 

Cuando obscurece la ciudad gana muchos enteros. Los enormes parques formados por los complejos de tumbas ligeramente iluminados invitan a recorrerlos. Luego te encuentras con maravillas como el puente Woljeonggyo del siglo VIII, que aunque nunca recordaré su nombre, no creo que olvide nunca. 







Observatorio astronómico Cheomseongdae. El más antiguo de Asia

Mañana, si el tiempo lo permite intentaré ver mas cosas de la ciudad, capital de reino de Silla, el germen de la actual Corea. 

martes, 13 de agosto de 2019

13-08-2019. Jinju

He empezado la mañana probando mi primer tren coreano, aunque no de alta velocidad, es confortable y la distancia no es muy larga. Tengo que hacer transbordo en la estación de Myriang antes de llegar a mi destino, Jinju. 


La estación de trenes está a unos 10 minutos en taxi del centro. 

Se trata de una ciudad de casi 300.000 habitantes, pero en general las fincas son de dos alturas a excepción de las afueras por lo que ocupa una gran extension. Es la segunda vez en este viaje que cojo un taxi. 

La ciudad parece cristiana, aunque no católica, por el número de iglesias que veo. 

La ciudad no llama mucho la atención. Es cierto que no se ven elementos budistas ni templos, sólo cruces cristianas e incluso he visto Testigos de Jehová en su búsqueda de nuevos miembros, algo que también vi un día en Tokio. 

Lo único interesante de Jinju parece ser su fortaleza,  la que ellos llaman castillo. Data originalmente del siglo XII pero los elementos de madera ardieron  en sus primeras guerras contra la invasión japonesa en el siglo XVI y por última vez en1950 en la Guerra de Corea que dejó separadas el Norte y el Sur del país hasta ahora. 


Otra novedad coreana. Este spray gratuito a la entrada del parque te permite rociarte de repelente de insectos. 

El parque, las murallas y el resto de lo que se encuentra en el interior resulta interesante, incluido el museo, que como tengo tiempo de sobra lo he visitado y aprendido que este país siempre ha vivido entre las decisiones de chinos y japoneses y las guerras entre ellos y de hecho, no obtuvieron la Independencia de Japón hasta 1929. Por eso se parecen tanto estos países. 


Este es el pabellón más popular del país junto a otro que hay en Pyeongyang (Corea del Norte) 

Las murallas protegían también el río. 


Aquí hay una gran piedra sagrada. 


Lo cierto es que el resto de la ciudad es mas bien aburrido. No hay mucha gente por la calle, muy pocos turistas y ninguno occidental. El mercado, casi sin actividad a estas horas incluso me cuesta encontrar un restaurante abierto. Son casi las 3 de la tarde, así que me compro un sandwich y me voy a descansar al hotel y a esperar que se vaya el sol. 


Casi a las siete de la tarde comienzo  a patear el centro de la ciudad. Francamente no aparece nada interesante. Como te fijas en los temas cotidianos te das cuenta de cosas, que además coincide generalmente con Japón. 
Por ejemplo el 95% de los coches son coreanos, Hyndai, Kya, Genesys, Ssanyong... Las tiendas de electrodomésticos y electrónica destacan con sus marcas Samsung y LG.. y tampoco hay inmigración, salvo que sean chinos o japoneses, cosa que dudo porque no hay restaurantes chinos!!. 

Iglesias con luces y arquitectura para "estudiar" si que hay

Tambien moteles con su corazoncito y es que lo de los barrios " rojos" tanto en Corea como en Japón merece un capítulo aparte y un profundo análisis porque choca mucho con esa cultura oriental basada en el respeto. 

A las 10 de la noche tampoco hay demasiado movimiento. 

La basura se deja e la calle. Esta mañana he pasado sobre las 8 al volver de tomar café y las bolsas aún seguían ahí, aunque hay que decir que habían limpiado la basura que se había desparramado ayer. Sigo sin saber a que hora recogen la basura. 


En conclusión es una ciudad a la que no merece la pena venir, pero siempre se aprende algo y yo además he dormido algo más de lo habitual. 

lunes, 12 de agosto de 2019

12-08-2019 Busan. Espectacular bahía.

El día empieza con la visita a Gamcheon Culture Village. La transformacion de lo que era un barrio marginado a una atracción turística en la que sus vecinos crean programas de formación y culturales para el mantenimiento de la zona. 

Recuerda a una favela de Río de Janeiro, pero pacifica y colorida. 

Está forma de construcción, independientemente de aprovechar la ladera tiene como
objetivo que ninguna casa tape la vista a otra. 

Ahora la visitan miles de personas y sólo con cosas sencillas. Mucha gente vive ahora de la hostelería, tiendas de souvenirs e incluso de su arte. 


Uno de los puntos más interesantes en Busan son el Mercado de Pescado de Jagalchi y el mercadillo de Gulbe. El de pescado es el más importante del país. Hay un gran edificio mayorista donde a  la hora de comer puedes comprar tu pescado o marisco para que te lo cocinen en el primer piso. Adicionalmente también hay puestos fuera que serán seguramente más utilizados por los vecinos en sus compras cotidianas. 

Puestos del exterior. 

Nunca he visto unos pulpos tan grandes. 

Este pescado está medio seco y tiene una original forma de presentación, quizás para que también se sequen por dentro. 

Interior del mercado ya sin mucho trabajo. Hay que madrugar si quieres ver la actividad mayorista. 

Este pescado parece ser muy popular aquí. Hay mucho. 

Era pronto para comer y tampoco me iba a comprar un pescado de estos para mi sólo, si vas en un pequeño grupo seria ideal para probar algunas especies curiosas que se venden en este mercado, hay mucho marisco que no había visto. 

Así que apenas tengo que cruzar una calle para llegar al mercadillo, donde también hay puestos de comida, pero hace mucho calor para sentarse en ellos, incluso a la sombra, por lo que tras dar un bue paseo busco un restauraurante para comer algo, pero más fresquito. 


Gyozas fritas y ramen picante.

Tras la comida he subido a la Busan Tower que te permite tener una visión completa de la ciudad. El. Observatorio está a 120 metros de altura pero la torre está situada en una loma de unos 50 metros que subes en parte con escaleras mecánicas. 

Busan Tower

La ciudad se prepara para la Exposición Universal de 2030 y algo nuevo están haciendo en el puerto. 

Desde luego esta ciudad vive totalmente mirando al mar.  Las montañas tampoco Le han permitido crecer de Otr forma. De nuevo encuentro un parecido, solo geográfico, con Río de Janeiro. 

Zona del mercado del pescado. 

El tráfico de barcos es bestial.


Es un precioso y gran puerto natural al que le sacan mucho partido. Logística, pasajeros y pesca. 

Quería ir a un teleferico que cruza la playa más cercana al centro de la ciudad, pero era mejor esperar a que se fuera poniendo el sol. He aprovechado para ir a la estación de trenes a comprar mis billetes para mi próximo destino, Jinju. 

De nuevo con metro y autobús me acerco a la playa de Songo, que es la más cercana al centro pero no lo más famosa ni la mejor de sus playas, pero está más cerca y tiene el teleférico que me apetece. 


El turismo playero, también el urbano, aquí es para locales, japoneses y chinos. Hay algún ruso, supongo que de la región de  Vladivostok que que está a tiro de piedra. Occidentales prácticamente no se ven en esta ciudad. 


Desde mi cabina en la que voy sólo.

Estos son "cuatro gatos" , no es habitual verlos y es el que tema de perros y gatos en Corea y Japón merecen un estudio. 

Al final del teleférico ya te encuentras espacios que sólo los mercantes que cruzan te indican que estás junto a una ciudad. 

Mi cabina es algo más cara porque tiene suelo transparente, lo que te permite hacer esta foto...no mucho más. 

A la vuelta ya esta atardeciendo. 

Para la cena tenía la opción de hacerlo en la calle, pero desde las 9 de la mañana andando de un lado para el otro, ya estaba bien. 


Todo tenía muy buena pinta.