domingo, 18 de agosto de 2019

17-08-2019. La DMZ y Frontera con Corea del Norte

Ir a la DMZ es fácil, solo hay que comprar la excursión. Lo que no es tan sencillo, y tampoco difícil, es ir a al punto crítico, la JSA o Joint Security Area. Solo pueden ir unas 400 personas al día y hay que reservarlo con un mínimo de cuatro días y mejor hacerlo un mes antes, aunque esto no te suponga quedarte tranquilo porque por razones de seguridad, ante el menor movimiento de Pyeongyang, se cancela la visita como me pasó a mí la última vez. De hecho no te lo confirman definitivamente hasta el día antes.

La DMZ o Demitilarized Zone es una franja de 4 kilómetros de ancho que separa ambas Coreas. La frontera tiene una longitud de 240 kilometros, todos vallados, electrificados y lleno de minas antitanque, designados por la ONU como zona desmilitarizada. 

La estación de Dorasan, la última antes de la DMZ espera paciente la reunificación para convertirse en la puerta al mundo a través de las rutas ferroviarias transasiáticas a las que ahora no puede acceder.  Es como el Aeropuerto de Ciudad Real, pero con futuro, aunque sea incierto. 

Ahí está, la moral del Alcoyano no es nada comparado con ésto. 

Esperando un tren desde 2002.

La siguente etapa es la entrada al Campamento Bonifas, de la ONU que con soldados americanos y de Corea del Sur, están a cargo de la seguridad. Para acceder hay que mostrar tu pasaporte, que antes ya mandaste en la reserva, porque hay nacionalides que no tienen permitido venir hasta aquí. No te permiten hacer fotos del campamento. 

En este edificio, en Panmunjeon, te hacen un briefing explicando el porqué de las medidas de seguridad y te piden que "no cruces la frontera", así como firmas un documento de consentimiento por lo que tú eres el único responsable si alguno de los del Norte tiene el gatillo fácil. Lo cierto es que el último incidente importante fue en 1976 y mataron a dos soldados americanos con hachas. 

Los soldados forman para que podamos acceder al punto cruzial. Su objetivo es que ningun visitante de un paso de más. 

Ahí enfrente está el edificio de Corea del Norte. Como ellos no tienen visitas no necesitan a nadie en su lado. 

Los soldados entre las edificaciónes sólo están ahí cuando hay visitantes para evitar que crucen y les disparen. Adoptan una singular postura de taekwondo con los puños cerrados.

Este es el edificio temporal 2, donde se celebran algunas de las reuniónes oficiales entre las dos Coreas. Lleva ahí toda la vida pero les gusta llamarlo temporal por eso del optimismo.

La mesa, con micrófonos esta justo en la linea. Media mesa para cada uno. 

Aquí estoy en Corea del Norte. El único sitio en el que estás a salvo de que te peguen un tiro por cruzar la línea. Estos tres pequeños edificios azules de la ONU se consideran zona neutral. 

Tras la ventana ya no es neutral. 

Foto de la última visita del amigo Donald al área, en la ventana de la derecha. 

Al final del puente también es Corea de Norte, creo que por aquí se han intercambiado prisioneros. 

Vista del edificio del Sur desde atrás, al frente el del Norte. 

Ya que vas hasta allí te enseñan más cosas, como el tercero de los túneles que se descubrieron por los que el Norte pretendían invadir el Sur. Les descubfierin cuatro más a lo largo de la frontera. No permiten hacer fotos dentro pero es un tunel excavado a más de 70 metros de profundidad. Puedes ver 270 de los más de 1600 metros que tiene de longitud. 


El Observatorio Dora es un punto elevado en el que puedes ver Corea del Norte. En la foto no se aprecia bien pero con los binoculares del mirador puedes ver la población de Kaesong y el complejo Industrial que creó el Sur y que tras la escalada nuclear dejó de funcionar. Llegaron a trabajar más de cincuenta mil norcoreanos para empresas del Sur que aprovechaban los bajos costes y por otra parte avanzaban en la reunificación.





Tanto a la ida como a la vuelta vas bordeando la DMZ, con sus garitas cada pocos metros y muchas cámaras. Una parte importante de la zona desmilitarizada la ocupa el río. 


A la vuelta, al salir en mi parada de metro junto a mi hotel,  me encuentro con una manifestación pacífica y algo fiestera de lo que parece gente que vivió la guerra de Corea (la edad media de los manifestantes es alta) y está  agradececiendo la colaboración de Estados Unidos. Es cierto que sin ellos en este  país no vivirían tan bien como lo hacen ahora. 

Este hombre debe confundirme con un americano porque me persigue dándome las gracias!! 

A 200 metros de alli y con el infame sonido de fondo de los megáfonos y tambores de los manifestantes, se está celebrando la Fiesta de la Ocarina y la flauta dulce de Seúl. Hay al menos 50 personas escuchando, incluyendo los que pasan por al lado como yo. Todo un éxito. 

A partir de ahora solo quedan descansar y pasear. Seúl es una ciudad que te permite ambas cosas.


Banco Central de Corea

Oficina central de Correos. 

MI cena, pulpo y calamares fritos bastante picantes. 







viernes, 16 de agosto de 2019

16-08-2019. De nuevo en Seúl.

De Gyeongju hasta Seúl voy en un tren patatero que se mueve mucho y hago transbordo en Daegu en un tren de alta velocidad. No es tan cómodo como los japoneses pero solo es una hora y cuarenta y cinco minutos porque para en tres o cuatro estaciones y no está mal. 

Ya lejos de Gyeongju y desde el tren sigues viendo tumbas. 

La estación de Seúl no está a la altura del resto de la ciudad, muy normalita.

No tenia planificado volver tan pronto a Seúl pero he conseguido confirmación para visitar mañana la DMZ con
acceso a la frontera con Corea del Norte y no podía perder esta oportunidad, ya que me cancelaron por causas operativas la visita que tenía reservada para el pasado 24 de Julio. 

Asi que por la tarde he decidido ir a ver un parque temático, el Lotte World, que tiene la singularidad de tener la mayoría de sus atracciónes dentro de un enorme edificio. Además hay centros comerciales, cines, teatros y hasta el edificio más alto de la cuidad. 

La Lotte Tower, 555 metros y 123 plantas

Entrada al parque temático. 

La entrada principal es por el tercer Piso y nada más entrar ya ves de todo, castillos, globos aerostáticos y trenes  que dan vueltas por el techo del edificio.... Te asomas a una barandilla y ves que en el primer piso hay una pista de hielo enorme.

Fundamentalmente esta pensado para los niños pero esta lleno de gente de todas las edades. 

Por una pasarela se accede a la Isla Mágica, situada en un lago y que es la parte al aire libre del parque. Esta todo muy comprimido. Es una verdadera obra de ingeniería meter tantas cosas en tan pequeño espacio. 



Hay dos montañas rusas, la exterior es más pequeña y he tenido que hacer tres horas de cola entre ambas. La falta de espacio y unas operaciones muy lentas, yo creo que así programadas, hacen que las atracciones más importantes tengan unos tiempos de espera exagerados. Ademas hay otras atracciones de bastante nivel, sobre todo dentro, que te asombra fundamente porque no te haces idea de donde están metidas. 


En cualquier caso el espacio está aprovechado al máximo. 


Después de algo más de cinco horas, ya estaba cansado y he vuelto al hotel en metro, casi de puerta a puerta.


Está vez he cogido el hotel en el centro, justo al lado del Ayuntamiento. La zona ya la había visitado en mis primeros días en Seúl y me encanta. 

Para la cena he tomado esta omelette roll, que es una tortilla de verduras. 

El ayuntamiento es el edificio del fondo, el del reloj. 

La temperatura por la noche era de 25 grados que con la ligera brisilla era excepcional para pasear. Se nota que es viernes noche. Aquí como en Tokio les gusta salir a cenar y beber tras el trabajo y se les va la mano bastante con el alcohol, aunque sin crear ningún tipo de problemas. En el restaurante en el que he cenado estaban hasta cantando y uno de ellos apenas se mantenía en pié. Por la calle también te cruzabas con gente muy contenta con sus colegas. Esta ciudad es realmente encantadora. 




jueves, 15 de agosto de 2019

15-08-2019. Gyeongju bajo la lluvia

Ha estado lloviendo toda la noche y no parará hoy hasta casi las siete de la tarde. A primera hora las calles del centro están desiertas aunque en esta ciudad los visitantes se concentran en otras zonas en el área histórica. 


La lluvia es constante pero no fuerte, por lo que con mi gran paraguas solo me mojo algo los pies y me pongo de camino hacia el Museo Nacional, que dado el clima parece una buena opción a ver si mientras tanto se van o no las nubes.


Desde la puerta de uno de los pabellones del museo. 

El museo está a tope de gente, todo el mundo parece haber tenido la misma idea. Le dedico aproximadamente una hora y aunque no me ha impresionado si he aprendido algo de la historia del país. 

Esta campana pesa 18 toneladas y es la más popular del país. 

El siguiente paso era el Palacio Donggung, aunque en realidad sólo son tres reproducciones de lo que fueron pabellones del palacio del que sólo se encontraron las piedras de sus cimientos. 

Como es una reproducción y aunque el suelo es de madera no hace falta descalzarte, lo que en un día como hoy se agradece bastante. 

Lo mejor es su estanque con unos jardines muy  cuidados. 

Las gotas al caer crean una imagen singular. 



De camino hacia un poblado Hanok, atraviesas la parte Este del parque histórico entre flores y nenúfares por los senderos, muchos de ellos hechos con una especie de esparto. 


Las gotas de agua se unen de forma curiosa sobre las hojas de los nenúfares. 



Puedo ver el observatorio astronómico, esta vez de día. 

Es inevitable observar las tumbas a tu paso. 

El Poblado Hanuk de Gyochon ha crecido con la construcción de otras edificaciones, que respetando el estilo, se dedican a la restauración, tiendas o al alquiler de trajes. 

Hanuk es este tipo de construcción. 

Aprovecho para comer allí y luego vuelvo al hotel a descansar porque he andado un montón. Casi a las siete ha dejado de llover y puedo dejar el paraguas para buscar algún sitio para cenar y tomar una cerveza. 

Da igual a la zona que vayas siempre te encuentras con nuevas tumbas y siempre muy verde. 

Esta zona está muy animada.